viernes, 10 de enero de 2014

Si solo fueran reales...

Hace ya un tiempo que una idea me esta dando vueltas en la cabeza, la de hacer un blog; o aunque sea solo un blog post. Para intentarlo. Pero hasta ahora nunca había encontrado un tema que me interesara tanto como para realmente ponerme a hacerlo...
Hoy, después de un día largo y tedioso, me senté en mi escritorio a ver alguna película que me sacara de ese ánimo nublado en el que estaba. Y me acordé de una película que me había comentado una amiga, sobre un grupo de personas que se reúnen a hablar sobre los seis libros de Jane Austen. 
Acto seguido, me senté en mi cama y vi la película. 
Esa película desató en mí algo que se había apagado un tiempo después que leí Persuasión, el libro de Jane Austen que leí por último. Esa sensación de ligera nostalgia que se desata al recordar un conjunto de libros que habían sido almacenados en mi memoria no puede ser explicado correctamente con palabras; y lo único que ganaría con intentarlo sería desprestigiar ese sentimiento tan único que solo los lectores conocen. Como leí en algún lugar, el hombre no debe intentar encontrar palabras para describir la naturaleza ya que esta excede lo que la racionalidad del hombre es capaz de exponer. 
Jane Austen fue una escritora inglesa de principio del siglo XX, que escribió solamente seis libros. Un legado escaso para aquellos que, como yo, siempre quieren más. Su obra más conocida es Orgullo y Prejuicio, pero mi favorita es Mansfield Park, con su hermosa y puritana protagonista, Fanny. Hay algo en este libro que me resulta fascinante. 
Los libros de Jane Austen tratan, dicho de manera extremadamente general, sobre historias de amor, generalmente ligeramente retorcidas debido al pasado, al orgullo o a la ascendencia de alguno de los enamorados. Sin embargo, un lector atento puede ver en ellas mucho más, ya que Austen bosqueja con humor, ironía y sutileza la sociedad inglesa de su época, criticando a la misma duramente.
Son libros que mueven y que emocionan, a aquel que se permite conectarse con la trama y los personajes. Por eso considero que no hay nada mejor que un libro de Jane Austen junto con un café y un suéter para un día invernal.